La protección más básica que ha existido siempre (y que siempre ha funcionado) ha sido
una llave. Con una llave se cierra una casa para que no entre nadie extraño, tampoco se puede utilizar un coche sin una llave, y ahora, con una llave se podrá dejar el PC bien cerrado.
Tan sólo es necesaria una
llave USB o pendrive para que
Predator haga su trabajo. En esta llave se guardarán una serie de datos que
Predator chequeará cada pocos segundos, de esta forma, si en uno de sus chequeos, los datos no coinciden o la llave ha sido extraída,
la pantalla se pondrá en negro, el teclado y ratón dejarán de responder y ni tan siquiera reiniciando se podrá tomar el control del ordenador. Incluso
se puede configurar para que actualice nuestra cuenta de Twitter ante cualquier anomalía.
Este pequeño programa se queda minimizado en el reloj, donde no afecta al rendimiento del sistema, con su icono parpadeando hasta que se le necesite. El icono se pone de color rojo cuando
Predator está leyendo o escribiendo datos, mientras esto no ocurra (siempre que no se esté utilizando el
pendrive para otras cosas)
se puede sacar sin necesidad de extraerlo mediante Windows.
En caso de que no tengamos la llave,
es posible desbloquear el PC sin la llave pulsando Intro tres veces e introduciendo la contraseña que se nos habrá pedido nada más instalar
Predator.